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Estoy escribiendo, como ciudadano preocupado y como Chairman de ThoughtWorks, Inc., para expresar mi más fuerte apoyo a los esfuerzos de los líderes de Apple en el reciente caso de espionaje secreto de iPhone.

Apple ha sido obligada a hablar por los ciudadanos de los Estados Unidos y del mundo que no tienen voz sobre este asunto. Las acciones de Apple defienden los derechos humanos de no solo sus propios clientes, sino de todos en la sociedad, ya que nos precipitamos hacia un futuro determinado por la alta tecnología. Nosotros condenamos fuertemente a cualquier gobierno, compañía o individuo que presupone a la privacidad como una mera conveniencia, o que ignora el impacto de largo alcance de este problema.

Existen muy pocas ocasiones en las que las corporaciones han jugado un rol esencial al enfrentar problemas de justicia moral y social. A medida que nos acercamos al quincuagésimo aniversario del discurso de Dr. King en la Iglesia Riverside, donde destacó a Estados Unidos como el mayor propagador de violencia en el mundo, recordemos que el mismo King fue víctima de vigilancia telefónica gubernamental y de atroces intentos de intimidación. Las famosas palabras de King, “llega un momento en que el silencio es traición”, son tan relevantes ahora como lo fueron entonces.

Actualmente, el sector de la tecnología está dominado por compañías de un solo país, Estados Unidos. No obstante, esta tecnología es utilizada alrededor del mundo, y las corporaciones globales como ThoughtWorks y Apple cumplen con las leyes apropiadas de los países donde operan. Por lo tanto, todas las decisiones relativas a la privacidad y a la seguridad son, de hecho, preguntas de vital importancia a nivel global. No son y no deberían estar exclusivamente sujetas a las exigencias de un órgano gubernamental.

Es la posición de ThoughtWorks el pensar que nos encontramos en un punto de inflexión en la lucha por la privacidad y por los derechos humanos, la lucha entre gobiernos y ciudadanos que piden cuentas a estos. Compartimos su convicción de que Apple está constitucionalmente protegida de ser forzada a escribir código que provea acceso a terceros. La creación de puertas traseras, incluso si uno está de acuerdo con un caso en un gobierno, es un pacto fáustico para las firmas de tecnología.

Cualquier puerta trasera crea una vulnerabilidad que, en el fondo, brinda acceso a la seguridad de los usuarios, no solo para las autoridades estadounidenses, sino también para los criminales y otros que tomarían ventaja de la reducida privacidad del usuario. Por lo tanto, ceder ante las presiones de la Oficina Federal de Investigación (FBI) y de la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (NSA) debilita no solo los derechos de todas las personas alrededor del mundo, sino que, de hecho, supone graves peligros para disidentes y crea fallas estructurales en todo el comercio moderno. Ha llegado el momento de exigir la creación de un derecho global de todos los ciudadanos a la privacidad y la seguridad en la nueva era digital.

La tecnología nos conecta a todos, y debemos proteger la privacidad y los derechos de usuario en todas las fronteras. ThoughtWorks, históricamente, ha tomado una fuerte posición en contra de la vigilancia gubernamental, y sabemos que los Estados Unidos y otros gobiernos han puesto en marcha intrusiones continuas y sistemáticas en la vida privada de los ciudadanos. Debemos permanecer vigilantes en nuestros esfuerzos de proteger a la humanidad y al futuro de la tecnología ante el sucumbir a la presión totalitaria.

Las acciones de Apple en este caso son valientes e íntegras, y creemos que Apple está en el lado correcto de la historia. Aplaudo a usted y a su equipo por tomar una posición audaz de liderazgo global en este tema, y nosotros en ThoughtWorks nos erguimos hombro a hombro con Apple al asegurar la privacidad y seguridad para cada ciudadano del mundo.

Solidariamente,

Roy Singham, Chairman, ThoughtWorks, Inc.

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