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Reconociendo nuestros sesgos inconscientes

Reconociendo nuestros sesgos inconscientes

Muchos de los sesgos inconscientes se han formado profundamente en nuestro cerebro y son influenciados por nuestra cultura. Conocerlos es el primer paso para trabajarlos y lograr evitarlos.

 

¿Alguna vez has tenido un prejuicio o concepción automática sobre una persona o situación? ¿Has asumido algo de alguien sin siquiera conocerlo/a? Estos son atajos de tu cerebro, a los cuales se les denomina: sesgos inconscientes.  El cerebro humano procesa 11 millones de bits de información por segundo, pero solo somos conscientes de alrededor de 40 bits... la punta del iceberg. Si bien los atajos nos ayudan a mantenernos seguros/as y a tomar decisiones rápidamente, desafortunadamente también pueden llevarnos a interpretar las cosas de manera incorrecta, lo que a menudo puede generar sesgos. 

 

Este es un tema muy importante, ya que influye mucho en la manera que nos relacionamos con las demás personas. Trabajo en el área de reclutamiento y los sesgos inconscientes son un tema que analizamos con cuidado para poder evitarlo. Cuidar los sesgos inconscientes nos permite generar espacios más diversos e inclusivos, y creo que es posible no solamente aplicarlo en nuestros trabajos sino también en nuestras vidas.

Un gran grupo de gente caminando por la calle

¿Qué son?

 

Un sesgo puede ser cualquier pensamiento, sentimiento o actitud que tiende a favorecer o perjudicar a una persona o un grupo de personas, de manera injustificada, basado en juicios personales preconcebidos. Un sesgo es inconsciente cuando lo formamos automáticamente, sin parar y analizar.

 

¿De dónde vienen?

 

Los sesgos inconscientes están asociados con los atajos cognitivos, que son una manera que tiene nuestro cerebro para tomar decisiones rápidas sin gastar energía, formas automáticas de actuar y que nos acompañan en el día a día. También, guían la forma como interactuamos con el entorno: nos permiten encontrar y seleccionar comida, alejarnos de situaciones peligrosas, relacionarnos con otras personas, etc. Por ejemplo, si vemos un vehículo moverse hacia nosotros automáticamente nos hacemos a un lado, o si nos vamos a comer una manzana y miramos que está podrida la descartamos; todo esto sin realmente analizar.

 

Sin embargo, los sesgos inconscientes son también el resultado de este modelo de procesamiento y nos pueden llevar a hacer conclusiones sobre una persona en cuestión de segundos.

 

¿Cómo nos afectan?

 

Los sesgos inconscientes pueden afectarnos y afectar la manera en cómo nos relacionarnos con las personas de varias formas:

 

  • Comportamientos y actitudes: Alteran la manera en la que reaccionamos ante ciertas personas. Por ejemplo, quizás nos mostremos más amigables hacía un colega que estudió en nuestra misma Universidad o que le gusta hacer las mismas cosas que nosotras. Esto dictará la dinámica de la relación, tendremos una tendencia a favorecer a la persona en todas la situaciones e intentaremos formar un lazo más amistoso con ellas. Al contrario, si a la persona le gusta algo que a nosotros no, sentiremos cierto nivel de rechazo a formar una relación más significativa o profunda con la persona.
 
  • Percepción: Intervienen en cómo formamos juicios de una persona simplemente por información recibida por nuestros sentidos, y están altamente influenciados por la cultura pop. Un ejemplo pueden ser los estereotipos de género, quizás asumimos que una colega es sensible, solamente porque es mujer.
 
  • Micro-afirmaciones: Influencian cuánto o qué tan seguido elogiamos, motivamos o reconocemos a las personas, la tendencia es hacer sentir bien y respaldar solamente a las personas con las que sentimos más empatía.
 
  • Escucha activa: Diferencia las persona a quienes escuchamos realmente porque acreditamos sus opiniones pasadas o confiamos más y solemos desacreditar las ideas de aquellas personas que no.

 

  • Atención selectiva: Selecciona aquellos atributos que queremos dar más peso en una persona. Esto sucede mucho cuando nos hemos formado una buena primera impresión de una persona o tiene un atributo que nos resulta excepcional, cualquier otro aspecto negativo quedará nublado y se nos hará muy difícil ser objetivos. Lo mismo puede pasar al contrario, y no permitirnos ver cualidades buenas en una persona, por una sola cosa que no nos gustó.

 

Cómo controlar los sesgos

 

Saber que los sesgos inconscientes existen y que afectan nuestras relaciones con las personas, es el primer paso para controlarlos. Hay algunas acciones que podemos poner en práctica para evitar caer en ellos:

 

  • Conocer a las personas realmente. Interesarse genuinamente por las personas es la mejor manera de entenderlas y nos ayuda a no dejarnos llevar por estereotipos ni primeras impresiones. Es importante no basarse en las percepciones que otros han tenido de las personas para formar nuestros juicios. Es importante tener cuidado al momento de  tomar decisiones guiadas por nuestro “instinto”, ya que esto podría ser un sesgo. Analicemos las razones que respaldan nuestras decisiones.
 
  • Practicar la escucha activa con todas las personas a nuestro alrededor. Poner atención a lo que todos tienen que decir es una manera de fomentar respeto e igualdad en nuestros círculos.
 
  • Pedir ayuda y retroalimentación siempre es una buena idea. Hablar con nuestros/as amigos/as, compañeros/as o familia cuando sintamos que estamos sesgados, conversar con alguien más nos puede ayudar a ver las cosas de una manera diferente.

 

Finalmente, educarnos y seguir aprendiendo de nuestros sesgos y la razón por la cuál los tenemos, además de socializar este tipo de comportamientos y discutirlos abiertamente, nos llevarán a tomar decisiones más acertadas, fundamentadas en hechos y no en primeras impresiones. 

Aviso legal: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son las del autor/a o autores y no reflejan necesariamente las posiciones de Thoughtworks.

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