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Analista de Sistemas

Ese era mi título en mi trabajo anterior, uno al cual me uniría casi exactamente un año atrás. Eran, debo admitir, tiempos emocionantes para mi ya que había regresado recientemente de mis estudios en Inglaterra a mi Quito nativo y estaría trabajando en el área de TI por primera vez. Fui contratado en una firma pequeña tras entrevistarme con ambos la directora general y el director de financia y tras un ejercicio de programación de una hora. Oír a la directora decir “Nos vemos el Lunes, entonces” fue satisfactorio para decir poco.

En los siguiente tres meses, mi emoción se disipó progresivamente. Era la unica persona del departamento de sistemas (de dos, el otro siendo mi supervisor) en casa. Cualquier problema técnico era rápidamente dado a mi supervisor quién lo resolvía silenciosamente, tenía muy poco tiempo con la base de código y mis días como Analista de Sistemas estaban llenos de simple entrada de datos. Las últimas semanas, hasta levantarse para trabajar era un gran esfuerzo. El vaso se derramó cuando tuve que justificar el por qué deberíamos incorporar medidas básicas de seguridad en el código y mi supervisor al principio no se mosqueó, y después hablaba con nuestros clientes sobre una actualización de seguridad pagada. Salí de la compañía poco después.

Estaba desalentado. Mi título tecnológico dice Administración de Sistemas; ¿serían esas experiencias normales si trabajaba en el campo que estudié? Por un par de semanas, consideré regresar a los Estados Unidos donde había vivido por trece años. Como último esfuerzo, actualicé mi perfil de LinkedIn. Ahí vi el anuncio de ThoughtWorks. Había oído de ThoughtWorks durante secundaria así que no le puse mucha atención pensando que el anuncio era para los Estados Unidos, entonces me di cuenta que este anuncio era en Español y era para una posición en ThoughtWorks Quito. Aplique inmediatamente.

Desarrolladores

La primera vez que entré a las oficinas de ThoughtWorks Quito fue bajo una invitación a un ComparTI sobre Enigmail. La charla fue muy técnica y, honestamente, estaba perdido varias veces. Apenas había empezado el proceso de aplicación y ya me sentía técnicamente inadecuado, pero sabía que quería trabajar ahí. Los espacios de trabajo abierto eran más que razón suficiente. Hay una vitalidad en las paredes que es contagiosa, tal como la pasión de los ThoughtWorkers por lo que hacen.

“Realmente creemos que podemos hacer del mundo un mejor lugar a través de la tecnología.“ Al principio pensé que era una estrategia de marketing, pero ver esta creencia incorporada en las fases de contratación es un cambio refrescante. Las varias entrevistas en el proceso están ahí para ver qué es lo que hace emociona a cada candidata o candidato. Desde que los mantiene informados en el área de tecnología hasta que asuntos de justicia social piensan que pueden ser mejorados mediante su trabajo como consultores. El oír la frase “Nos vemos el Jueves,” en este caso, fue mucho más satisfactorio.  

Elemento

Tuve la increíble suerte de ser elegido para cursar por ThoughtWorks University como parte de su 45ta instancia. En mi primer día como ThoughtWorker, fuí informado que tenía un poco más que un mes de tiempo para completar el curriculum necesario para asistir a ThoughtWorks University. Siendo nuevo con el TDD y prácticas ágiles por completo, la experiencia fue una dificil pero recompensante.

Todo aún parece un sueño. El haber subido a ese avión y llegar a Pune tras horas incontables. Nuevamente estaba en la escuela. Rodeado de muchas personas que no conocía en un lugar donde nunca había estado y aprendiendo cosas de las que apenas tenía conocimiento. La carga de trabajo era demandante, días de trabajo parecían interminables, y habían muchas cosas no técnicas que debíamos para ser los consultores que queríamos y necesitábamos ser. Todo dentro de seis semanas.

Y fue toda una bomba.

Tu equipo, Elemento se llamaba el mio, se convierte en segunda familia. Con cada nuevo concepto enseñado, creces y ayudas al resto a crecer. Encuentras habilidades que no sabías que tenías, y eres recordado de las habilidades que debes mejorar. Las dificultades por las que pasas construyen carácter y características que, ahora lo sé, son necesarias para tu eficiencia como consultor. Verdaderamente fue una experiencia maravillosa que me dio una prueba de lo que vendría.

Dev Cinta Verde, QA Cinta Blanca

Si hay una lección de ThoughtWorks University es la oportunidad constante para crecimiento personal y profesional. El tamaño de talento con el que he estado expuesto estos últimos seis meses lo ha probado. Mientras que en el principio, tenía dificultades para entender los puntos más finos del desarrollo basado en pruebas, ahora me sorprende el como puedo mantener conversaciones técnicas dentro de proyectos y en el día a día en la oficina.

Pero hay una condición. Tú debes tener la voluntad para mejorarte. Tendrás toda la ayuda que puedas necesitar, pero los resultados dependen de ti. Menciono esto debido a mi situación actual. Durante esas semanas en ThoughtWorks University, vestí la gorra de Garantía de Calidad, o QA, por casi una semana. Fue lo suficiente para despertar mi interés. Mencioné esto a mi coach como parte de nuestras reuniones semanales y, una vez que regresé a Quito, fuí ofrecido la oportunidad de desarrollar estas nuevas habilidades mientras actuaba aún como desarrollador. Ciertamente es un desafío, pero he tenido un gran tiempo aprendiendo nuevas habilidades prácticas que pueda usar para ayudar en nuestros proyectos.

StrangerHablante

Siendo la única oficina de habla hispana, Quito tiene ambas oportunidades y retos cuando se habla de lenguajes. Hay varias oportunidades en el mercado local, sin embargo el reto sigue siendo el extranjero donde un buen manejo de Inglés es necesario. El título de StrangerHablante me fue dado debido a mis habilidades con este idioma.

Fue por esto que también he estado facilitando sesiones de habla en Inglés en nuestra oficina. He descubierto que todos con quien te encuentres durante tu trayecto en ThoughtWorks tendrán algo que añadirá valor a tu vida. Un hombro donde llorar, una percepción sobre tus habilidades, o conocimiento de sonidos vocales cortos y largos.

Todos somos

Pero, verdaderamente, ¿qué hay en un título? Personalmente, pongo poco peso en el título de alguien, a tal punto que los de mi educación están escondidos en alguna esquina oscura de mi hogar. ThoughtWorks también se dirige a un lugar donde títulos y grados tienen poca relevancia, pero donde tus habilidades hablan por ti.

Vivi Perez de Quito tiene un dicho ahora con marca registrada: “Todos somos recruiting.” Solo hay dos personas “a cargo” de recruiting, pero todos participamos en el proceso de contratación. El dicho de Vivi también ha sido usado para otras responsabilidades: todos somos demanda, seguridad, QA, CapDev. La lista sigue y sigue. No fué hasta una reunión reciente donde fuí recordado de la importancia que esta compañía pone en sus empleados que me di cuenta lo que hay en un título, dentro de ThoughtWorks por lo menos.

Un título describe un lugar al que perteneces y una ideología a la que apoyas. Por eso he visto cierta libertad en cómo firmamos nuestros emails y cómo nos describimos en nuestras tarjetas de presentación. La mía tiene dos títulos: Dev Green Belt, QA White Belt. Ninguno de los dos son títulos oficiales, pero representan quien soy en este momento y donde espero estar. Similarmente, “títulos” como Software Fungineer, Super Coding Girl, Amateur Code Chef, Paranoia Principal, Head of Amazing (todas firmas de email reales) personifican a esas particulares personas. Pero si puedo pedir prestado el dicho de Vivi:

Todos somos ThoughtWorks!